Domingo 14 de Mayo de 2017

La inflación y la tasa

Por

Salvador Di Stefano, AgroEducación

El gobierno cree que bajará la inflación subiendo la tasa de interés. Tenemos problemas de costos y de oferta, los lácteos y la carne el mejor ejemplo. El diagnostico no está correcto.  

La inflación es del 27,5% anual. Los rubros que más crecieron fueron los servicios más alimentos y bebidas. Dentro del rubro servicios los precios ligados a la vivienda lideran la suba, entre los que se incluyen las tarifas; Atención médica y educación. En todos los casos crecieron más del 30% anual. Alimentos y bebidas creció el 29,1% anual.

De estos datos se despende que la inflación creció producto de un incremento de tarifas públicas que están retrasadas, inmersas en un proceso de quita de subsidios. La suba de alimentos y bebidas se debe a la menor oferta en el mercado.

Resulta muy claro que la suba de la carne y lácteos es producto de un problema de oferta, los eventos climáticos, sumados a la crisis de Sancor, dejaron con escasa mercadería al mercado del consumo, y esto inclino los precios a la suba.

El 50% de la suba del índice de precios se produce por el aumento tarifario más el rubro alimentos y bebidas, que tienen ponderaciones muy elevadas en el índice de precios. Es en este escenario, combatir la inflación con subas persistentes de la tasa de interés, no darán como resultado caída de la tasa de inflación.

En la mirada sobre el índice de precios, equipamiento para el hogar, indumentaria y esparcimiento crecen menos de la media, en los tres casos son sectores que muchas veces tienen que ceder precio para poder mantener venta en el mercado, y en todos los casos se resigna rentabilidad.

La tasa de inflación anualizada llegó a estar en el 40% anual en el año 2016, a abril de 2017 bajo al 27,5% anual, y el gobierno podría terminar el año en el 20% anual, tal vez uno o dos puntos más, sin embargo, las consecuencias se sentirán en el mercado.

Para terminar el año con una inflación baja, el gobierno necesita tener una tasa de interés alta y un dólar bajo, dos requisitos que afectan a la actividad económica. Por lo tanto, estamos inmersos en un plan, que privilegia la baja de la inflación como motorizado del cambio, y de ningún modo pone el foco en las cadenas de valor, o en los encadenamientos productivos.

Por ejemplo, en la actualidad vamos a un escenario de fuerte suba en el precio de la carne por baja de stock, no observamos al gobierno motorizando políticas que alienten el mayor consumo de carnes alternativas, como cerdo, pollo o pescado para que esto no le impacte negativamente en el índice de precios, y les mejore el poder adquisitivo a los asalariados.

Bajar la inflación es fundamental para poder crecer, y es el principal flagelo que tiene la economía. Sin embargo, eso no quiere decir que la suba de tasas lo resuelva en forma automática.

Dado este escenario, el día martes vencen $ 400.000 millones de letras del Banco Central, la expectativa es que la tasa se ubique entre el 25% y 25,5% anual a 30 días, y siga manteniendo una tasa del 21% anual para el plazo de 7 meses.

A 12 meses vista la inflación podría ubicarse en el 18% anual, y el dólar en torno de $ 18,40. Si el gobierno gana las elecciones de mitad de mandato, de ninguno modo cambiara el plan o llevara adelante una devaluación del signo monetario.

Seguramente profundizara el ajuste fiscal, en donde no encontramos en una trampa que nos complica, por un lado, el gasto tiende a crecer por la reparación histórica al sector previsional, por otro lado, los sectores productivos reclaman una baja de impuestos, y la lógica económica invita a una baja del déficit fiscal.

El escenario es bajemos la tasa de inflación para ver si mágicamente se resuelven los problemas de argentina. El mercado le responde, este camino es necesario, pero no es suficiente para que se reactive el país. Mientras transcurra este plan, y los ciudadanos lo apoyen con los votos, todo seguirá igual. No vemos una oposición consolidada, y tampoco sectores empresariales que expliciten cual es el camino que se debe adoptar.

Conclusión

Con dólar bajo y tasas altas, no hay que ser un gran erudito sobre como invertir. No hay dudas que hay que tener Lebac que rentan el 25% anual. Para diversificar hay que tener un bono en dólares, en la parte media de la curva. Comprar acciones petroleras y de energía son una buena opción a mediano plazo. El petróleo está por debajo de los U$S 50 el barril, es momento de comprar viajes al exterior. Si tenes un excedente la oferta de autos es impresionante. Si tenes dinero ahorrado, no lo dejes guardado, tenes para todos los gustos.

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